Soy Lourdes Luzón Oliver, tengo 32 años y soy médica de familia. Empecé a colaborar con Médicos del Mundo en Zaragoza hace unos 6 años en programas de atención sanitaria a inmigrantes y en programas de inclusión social. Actualmente colaboro con Médicos del Mundo Castilla-La Mancha. Hace unos meses me llegó la oferta de voluntariado para ir a Mozambique a un proyecto en el que solicitaban sanitarios para un proyecto de “Mejora de la salud de las poblaciones, en especial de las de mayor pobreza y vulnerabilidad, a través del respeto al derecho a la salud”.

 

Llevaba años formándome en temas de cooperación y no había conseguido salir a terreno, así que ahora parecía que llegaba el momento, dos meses me parecía poco tiempo y me lo parece,  pero para conocer la realidad que engloba a más de la mitad de la población mundial no está nada mal.

Así que aquí estoy en Mueda, una pequeña ciudad de la provincia de Cabo Delgado al Norte de Mozambique. Es mi primera vez en África, y aunque tenía otras experiencias en América Latina, nada es comparable a esto. Las primeras semanas estaba como hipnotizada por la realidad que estaba observando, y no podía ni puedo dejar de observar todo lo que hay a mi alrededor.

La ciudad está estructurada en casas hechas de palos y tejados de paja y sólo tienen electricidad un 10% de la población. Así que la oscuridad de la noche es sobrecogedora y los cielos estrellados inigualables. El peso de esta comunidad maconde lo tiene la mujer, es una sociedad exageradamente patriarcal y la mujer a pesar de ser bastante visible durante el día porque es la que asume prácticamente todas las tareas, es invisible a los ojos de la vida pública y social, estando “obligadas” a permanecer es sus casas después de terminar todas sus tareas. Una de las cosas que más me sorprende es ver a las mujeres cargar los bidones de 25 litros de agua, al niño a las espaldas, y la leña en la cabeza. También son las que van al campo, las que cuidan de la familia, y las que asumen todo el peso de la comunidad. Y sin embargo su poder está infravalorado, el índice de violencia de género en la región es altísimo y las estrategias para abordarlo bastante escasas, a pesar de que se ha dado un gran paso con la ley de violencia de género. Pero pese a todo la mujer está totalmente desprotegida. Y sin embargo son capaces de regalarte la mejor de sus sonrisas y de decírtelo todo con esa mirada tímida  de complicidad que solo ellas saben tener.

En medio de este contexto los niños que son la vida de cualquier rincón, están todo el día en la calle desde las 5 de la mañana que sale el sol, la tasa de escolarización es muy baja y la tasa de analfabetismo altísima alrededor del 80%,predominando también en las mujeres. Y nos miran como si fuésemos entes de otro planeta, y nos hacen bromas y se ríen…Y la desnutrición también sale a borbotones a través de sus abdómenes hinchados porque prácticamente solo comen sima (que es una especie de harina mezclada con agua) para saciar su hambre.

Y entre tanto, al derecho a la salud le cuesta salir a la luz, así que las tasas de mortalidad materno infantil son muy elevadas. Y la accesibilidad que tienen al sistema sanitario así como las características del mismo son muy deficientes. De manera que casi nunca hay ambulancia disponible para trasladar enfermos desde las comunidades hasta Mueda, que es donde se encuentra el hospital. Y la gente se muere por enfermedades que son curables y tratables.

Estas semanas estamos formando los comités de salud de las comunidades, para que ellos tengan la capacidad de detectar grupos vulnerables y para establecer estrategias de apoyo para estos grupos. En estos comités es curioso apreciar cómo  ni si quisiera saben cómo se transmite el VIH, o como los hombres se sientan en sillas y las mujeres en el suelo. O escuchar como la partera tradicional se queja de no tener guantes para asistir los partos.

Otra cosa que me ha dejado bastante impactada es la valoración de los centros de salud, en los que el material está oxidado, es muy escaso, la suciedad es aparente, y el personal a veces hasta inexistente.

Con todo ello vamos trabajando en equipo, apoyando al sistema sanitario en formación, equipamiento, construcción de un centro de salud en una comunidad, también hemos hecho algún taller de género, de derecho a la salud, hemos hecho una encuesta de satisfacción entre los usuarios, donde es increíble ver como no se quejan de que no tienen electricidad ni agua en los centros de salud ni de que tienen que caminar horas hasta llegar a ellos. Y también trabajamos con nuestro grupo de activistas trabajamos con obras de teatro en areas de planificación familiar, VIH, infecciones de transmisión sexual…

En fin que me queda casi un mes por aquí en el que espero seguir trabajando con mis compañeros codo con codo, aprendiendo y compartiendo mucha vida.

Lourdes Luzón Oliver, voluntaria de Médicos del Mundo Castilla-La Mancha

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Un Comentario para Experiencia de voluntariado en Mozambique

  1. Angel dice:

    Fantástico post. Hay tantas cosas que damos por sentadas en nuestras sociedades del primer mundo que es imprescindible que haya artículos como estos para recordarnos que la igualdad de género, el derecho a la salud o el acceso a la alimentación es una conquista social que ha costado mucho conseguir. Valoremos lo que tenemos, defendámoslo, pero sobre todo actuemos para que se extiendan a toda la población mundial. Gracias Lourdes por tu trabajo y por la ilusión y el optimismo que destila lo que escribes.

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