Hace unos meses, desde Médicos del Mundo en Castilla La Mancha, se me ofreció la posibilidad de ir como voluntario a Guatemala para, entre otras cosas, intercambiar experiencias con los proyectos que la organización lleva a cabo en ese país centroamericano. Antes de nada, os diré que me llamo Alejandro Ballesteros, que soy profesor de Secundaria y que, desde hace algún tiempo, también soy voluntario de Médicos del Mundo. Conocí la organización mientras cursaba un Máster de Género en la Universidad Autónoma de Madrid hace unos años y, desde entonces, colaboro con la organización y me siento parte de ella.

Profesor de Secundaria con formación en género, ese fue el perfil que me permitió realizar este voluntariado. La propuesta, intercambiar experiencias, me resultaba muy atractiva aún antes de viajar. En Guatemala, Médicos del Mundo, desarrolla un proyecto sobre Salud Sexual y Reproductiva con adolescentes. Trabajan con adolescentes, escolarizados y no escolarizados, con padres y madres, con docentes y con el personal de Salud en la promoción de una Vida Sexual y Reproductiva sana, en un país en el que los embarazos adolescentes y las tasas de violencia sexual contra los y las adolescentes son demasiado altas.

¿Mis motivaciones? Muchas y muy variadas. A la posibilidad de conocer, de primera mano, cómo se vive en Guatemala se une el interés por saber cómo se trabaja allí, con adolescentes en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, de los embarazos no deseados y de la violencia de género. Podéis imaginaros que me resultaba tremendamente atractivo, como educador que soy, la idea de poder compartir y aprender algo más sobre el abordaje de estas temáticas con adolescentes. En fin, si algo he aprendido a lo largo de mis años como profesor es a mantener una “mente abierta” y a estar dispuesto a aprender del trabajo de otros. “Aprender de otros”, eso fue lo que me trajo a Guatemala.

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Ahora, hoy, llevo en Guatemala algunas semanas “empapándome” del modo de hacer de Médicos del Mundo. De la mano de Alejandra, mi tocaya, facilitadora educativa del proyecto, he ido conociendo su trabajo con adolescentes. He asistido a charlas sobre Salud Sexual, a talleres de capacitación con docentes (maestros y maestras), al trabajo con el personal de Salud que interactúa con adolescentes en el tema de la Salud Sexual, a reuniones con los ministerios de Salud y Educación del país. He compartido charlas, risas, puntos de vista y propuestas con todo el personal de la Sede: con Vicente (Coordinador de país), con Jorge (Administrador de país), con Mercedes (Coordinadora del proyecto), con Alejandra (Coordinadora técnica), con Max (Administrador de proyecto), con Luis (Logista), con Noé (Piloto) y con Doña Marta (Personal auxiliar). Tampoco puedo olvidarme de la gente de Médicos del Mundo en Cobán que me recibió con los brazos abiertos y con quien compartí talleres, charlas, reuniones y risas sinceras.

También he podido impartir algún taller sobre género, tanto a asociaciones e instituciones que trabajan con adolescentes, como al propio personal de Médicos el Mundo en Guatemala. De ese modo, he podido constatar la necesidad de que la Salud Sexual y Reproductiva de los y las adolescentes se convierta en un tema prioritario de la agenda política en este país. No en vano Guatemala cuenta con una población adolescente numerosa, una población con muchos problemas relacionados con la Salud y los Derechos Sexuales: los embarazos adolescentes, las enfermedades de transmisión sexual, la violencia sexual ejercida contra ellos y ellas, la falta de información y la enorme influencia de un machismo patriarcal que condiciona la vida de las mujeres jóvenes, obligándolas a casarse a edad temprana o sometiéndolas a la desigualdad en sus relaciones afectivas.

Y, a mi pesar, he aprendido acerca de los obstáculos que encuentra Médicos del Mundo a la hora de implementar aquí sus propuestas. Obstáculos que vienen de la mano de la “rigidez” institucional, de la dificultad de cambiar los “modos tradicionales de hacer las cosas”, de los estereotipos culturales o de las resistencias encontradas en el trabajo con docentes y personal de Salud.

Hace no demasiado tiempo, salía yo de la Sede de Médicos del Mundo en Castilla La Mancha con una idea rondándome la cabeza. Hoy y aquí, en Guatemala, mis expectativas se han cumplido con creces. He podido comprobar cómo se trabaja “aquí” con adolescentes, ha cambiado mi forma de mirar Guatemala, mi modo de ver el trabajo de voluntariado y la manera en que entiendo la cooperación. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua, cooperar significa: obrar juntamente con otros para un mismo fin. Y eso es lo que estoy haciendo aquí, tender puentes entre un país y otro, compartir puntos de vista, acercar posturas que ya eran cercanas, convivir con gente maravillosa, para, en definitiva, construir conjuntamente, ellos y yo, un mundo más justo y solidario.

Alejandro Ballesteros Bienzobas, voluntario de Médicos del Mundo Castilla-La Mancha

 

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2 Comentarios para MI EXPERIENCIA COMO VOLUNTARIO EN GUATEMALA. Alejandro Ballesteros

  1. Mercedes Barrios dice:

    Gracias Alejandro, por tu disposición, por tu cariño, por el conocimiento compartido y por que con tus manos abiertas abiertas dispuestas a ayudarnos nos has demostrado que no estamos solos y que aquí y en España nuestras niñas, niños y adolescentes cuentan con una mano amiga.
    Dejaste en nosotros el recuerdo agradable, el conocimiento compartido y la nostalgia de ver partir a un amigo, pero sobre todo la felicidad de tener el privilegio de pertenecer a la misión de Médicos del Mundo.
    Recibe un abrazo con todo mi cariño

  2. Mercedes Barrios dice:

    Gracias Alejandro, por tu disposición, por tu cariño, por el conocimiento compartido y por que con tus manos abiertas dispuestas a ayudarnos nos has demostrado que no estamos solos y que aquí y en España nuestras niñas, niños y adolescentes cuentan con una mano amiga.
    Dejaste en nosotros el recuerdo agradable, el conocimiento compartido y la nostalgia de ver partir a un amigo, pero sobre todo la felicidad de tener el privilegio de pertenecer a la misión de Médicos del Mundo.
    Recibe un abrazo con todo mi cariño

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