El día 30 de julio es el Día Mundial contra la Trata de Personas. La trata de personas, según definición del Protocolo de Palermo es: ” la captación, el traslado, el transporte, la acogida o la recepción de una persona utilizando la violencia, amenazas, engaño, rapto, el abuso de poder o abuso de la situación de vulnerabilidad u otros elementos de coacción con el fin de someterla a explotación y lucrarse con su actividad”. Los fines de la trata pueden ser muy variados, van desde la explotación laboral, hasta la extracción de órganos, pasando por la explotación sexual, que es el tipo de trata en el que vamos a centrarnos.

 Leyendo un blog muy interesante titulado “As desclasadas”, del colectivo feminista de Galiza http://asdesclasadas.blogspot.com.es/ me topé con esta reflexión: “Y todavía preguntas a la sociedad cómo se van a reconocer las víctimas de trata si no hay puteros. Pues muy sencillo: si no hay puteros no hay prostitución, y, por ende, tampoco víctimas de trata, así que no es necesario reconocerlas porque no existirán. La pregunta, más bien, es: ¿cómo NO va a haber victimas de trata SI HAY puteros? Ninguna mafia secuestraría mujeres si supiese que nadie las va a comprar”. Esta reflexión se dirige, evidentemente, a un putero, a uno de esos hombres, si, en su inmensa mayoría son hombres, que compra mujeres, y que se vanagloria de ello, o, al menos no lo oculta, porque a la sociedad le parece “normal”, y a él le parece estupendo, ya que así “contribuye a que las putas no pasen hambre” y, además, “puede identificar a víctimas de trata”, y ¡nosotras nos lo creemos! Pues no, se trata de dos mentiras, dos falsedades, que a los puteros les gusta repetir como mantras con la idea de que nos las vamos a creer.

Sépanlo ustedes, señores prostituidores de mujeres y niñas empobrecidas. La trata no existiría si no existe quien está dispuesto a comprar, cada vez más barato, cada vez más joven, cada vez más exótico, el cuerpo de las mujeres. Por eso, señalamos el papel fundamental que tienen los hombres prostituidores, comúnmente llamados clientes, en la existencia de la trata con fines de explotación sexual, porque no habría víctimas sin victimarios, y los víctimarios no son solo las mafias, los “loverboys”, las madames, los proxenetas sin escrúpulos, los victimarios son también quienes creen que el cuerpo de cualquier mujer, de todas las mujeres, está a su disposición para que lo compre, , lo maltrate, lo folle, lo mate, y no pase nada, porque esas mujeres, las otras, las putas, ni siquiera son ciudadanas, no son nadie, no cuentan para nadie.

La trata con fines de explotación sexual es esclavitud, es violencia, es una vergüenza para la Humanidad, y es una realidad que hay que erradicar, pero no podremos hacerlo mientras la institución de la prostitución se mantenga como hasta ahora, con la idea de que es “el oficio más viejo del mundo”, no, es la desigualdad más vieja del mundo, eso sí. Desigualdad que tiene un claro componente de género, porque quienes son prostituidas son mujeres y niñas. Así que no podrá existir igualdad real mientras exista el mercado de la prostitución y mientras, para abastecer ese mercado, esa enorme demanda de cuerpos, exista la trata con fines de explotación sexual.

 

Yolanda Rodríguez Villegas, Presidenta de Médicos del Mundo Navarra.

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