Programas Internacionales

Queremos recordar que más de 60 millones de personas (el 1% de la población mundial) se han visto obligadas a desplazarse por las guerras o por situaciones de violencia o pobreza. La mitad son niños y niñas, muchas veces separados de sus padres y madres, según ACNUR. Un 90% de quienes huyen lo hacen desde países pobres o de renta media. Estas personas no tienen a menudo acceso a los derechos que les otorga el ordenamiento jurídico internacional por su condición de desplazadas y refugiadas.

Nuestro trabajo ha sido tratar de mejorar el acceso a la salud de estos hombres y mujeres en los lugares de origen de la migración, en las zonas de tránsito y a su llegada a Europa. Un ejemplo es el programa que hemos iniciado en el noreste de Siria, donde facilitamos a la población el acceso a la asistencia primaria de salud, incluyendo medicamentos, y trabajamos para fortalecer el sistema de referencia a los hospitales disponibles. En 2016, hemos comenzado un proyecto en el norte de Marruecos por el derecho a la salud y la protección de la población migrante víctima de violencia sexual y de género. Asimismo, hemos apoyado a las delegaciones de Médicos del Mundo en Francia e Italia en la llegada de personas refugiadas a las costas de Calabria. Y continuamos prestando asistencia a quienes se encuentran en los campos de personas refugiadas en Grecia.

El problema de la migración no se reduce al Mediterráneo. En la región mesoamericana hemos comenzado un programa con Médicos del Mundo Francia para dar respuesta a las necesidades de las personas que cruzan El Salvador, Honduras, Guatemala y México, mejorando su acceso a la salud, tanto de quienes están en tránsito, como de quienes deciden quedarse en México o bien retornar a sus países de origen.

Hemos trabajado también en emergencias menos mediáticas como la epidemia de fiebre amarilla en Angola, la de fiebre Lassa en Benín o la de dengue en Burkina Faso.

En 2016 vimos el fin del brote de ébola en Sierra Leona. La pandemia se acabó, pero Médicos del Mundo hizo una apuesta importante por permanecer en ese país y por contribuir a la reconstrucción de un sistema de salud que era ya muy frágil antes del brote de ébola, y tras este quedó aún más debilitado.

El año trajo también varias catástrofes naturales: el terremoto en la costa occidental de Ecuador o el huracán Matthew en Haití, en las que desplegamos personal y ayuda humanitaria. También finalizamos la reconstrucción del hospital de Ramechap en Nepal, destruido tras el terremoto que arrasó el país en 2015.

Nuestra experiencia y forma de enfocar nuestro trabajo nos lleva -a pesar de la urgencia de responder a las crisis humanas- a no olvidar la importancia del fortalecimiento de los sistemas de salud y la lucha por la igualdad de género, que no pueden quedar atrás. En un mundo cada vez más globalizado, en el que la política apuesta por el cierre de fronteras y la privatización de los sistemas de salud, y donde los derechos adquiridos por la ciudadanía se están poniendo en cuestión, necesitamos trabajar en red con asociaciones del norte y del sur. Médicos del Mundo apuesta por apoyar procesos para cambiar realidades terribles, como que cada día mueran 830 mujeres por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto, que la malnutrición sea responsable del 35% de las muertes de los niños y niñas menores de cinco años o que el 35% de las mujeres de todo el mundo haya sufrido violencia física y/o sexual principalmente a manos de su compañero sentimental.

A lo largo de esta Memoria podrán leer los proyectos y los avances conseguidos en diferentes países. Datos como que en 2016 logramos aumentar la tasa de las veces que las mujeres acuden a los servicios de salud sexual y reproductiva, así como el número de partos asistidos en centros de salud del distrito de Bogogodo (Burkina Faso). O que continuamos nuestro trabajo contra la violencia de género en el distrito de Matola (Mozambique) en colaboración con el sistema público de salud y la sociedad civil local, apoyando el Centro de Asistencia Integrado a las Víctimas de Violencia Doméstica.

Hemos continuado trabajando para que palabras tan manidas y distorsionadas como enfoque de género, interculturalidad, incidencia política o participación, sean una realidad en nuestros proyectos, pero también en nuestras estructuras de trabajo y en los detalles que, día a día, componen la realidad.

 

 

 


Iria Galván Castaño
Iria Galván Castaño, vocal de Programas Internacionales 

En un mundo cada vez más globalizado, en el que la política apuesta por el cierre de fronteras y la privatización de los sistemas de salud, y donde los derechos adquiridos por la ciudadanía se están poniendo en cuestión, necesitamos trabajar en red con asociaciones del norte y del sur.