015 EVA PAREY EXPULSIONES ANUNCIADAS

Posted on dic 13, 2012 in | 0 comments

En el verano de 2010 el gobierno francés expulsó de forma masiva a miles de personas en tal solo dos meses, agosto y septiembre, tras las manifestaciones violentas ocurridas en la ciudad de Saint-Aignan, desencadenadas por la muerte de un romaní en un control policial. El gobierno de Sarkozy dictó sentencia de expulsión a todos aquellos rom que vivieran acampados. La orden fue ejecutada de forma inmediata. La policía se presentaba en los campamentos con una orden de expulsión de 24 horas. Pasado el plazo los acompañaban hasta la frontera de Bélgica o les deportaban por avión con un acuerdo de no retorno al territorio francés. Muchos abandonaron el país de forma voluntaria para asegurarse un retorno posterior. Este drama que se produce anualmente, afecta a gitanos procedentes de Europa del Este. Sin oportunidades laborales, muchos se ven forzados a emigrar de Rumania o Bulgaria a algún lugar más próspero, dentro de los límites europeos. Francia parece un destino prometedor. Ante la posible deportación, muchas familias deciden huir para luego retornar a través de unas fronteras más imaginarias que territoriales, pues Schengen permite su libre circulación por Europa. La serie fotográfica ‘Expulsiones Anunciadas’ recoge los últimos días de varias familias rom viviendo en un campamento a las afueras de Lille, a principios de Agosto de 2010. Estas familias se habían instalado un año antes y vivían de la recogida de chatarra. En los primeros días de agosto de produjeron expulsiones en varios campamentos vecinos que afectaron a familiares y amigos. Ante la inminente llegada de la policía y el temor de ser expulsados, decidieron marcharse voluntariamente para luego regresar. 1 Unos familiares llaman desde Bélgica. El día anterior recibieron la orden de expulsión. Tenían 24 horas para desalojar el campamento pero se quedaron. La policía llegó, los expulsó y los escoltaron hasta la frontera belga. La noticia inquieta en los campamentos vecinos. No saben cuanto tiempo tardarán en recibir la orden de expulsión y se plantean si no deberían marcharse voluntariamente para poder regresar más adelante.

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